La búsqueda de la tumba de Jesús: Santo Sepulcro, Tumba del Jardín y la controversia de Talpiot

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Cuenta la Biblia que, tras morir en la cruz, Jesús de Nazareth fue sepultado y luego, al tercer día, resucitó, se presentó a sus discípulos y a sus seres queridos para luego subir en cuerpo y alma al cielo, confirmando así su aspecto divino de hijo de Dios.

La tradición católica y ortodoxa consideran que la tumba donde reposó el cuerpo del Mesías y el lugar de su resurrección fue en el hoy llamado Santo Sepulcro en Jerusalén.

Pero ¿y si Jesús no fue enterrado allí? O peor aún, ¿y si Jesús no murió en la cruz y fue enterrado en lugares lejanos de su tierra natal?

Cuando el emperador romano Constantino se convirtió al cristianismo e instauró esta como la religión oficial del Imperio, decidió encontrar todas las reliquias y restos físicos e históricos que tuvieran alguna relación con Jesús. Uno de los lugares que quiso hallar fue su tumba.

Fue entonces que, entre los años 325 y 328 después de Cristo, la madre de Constantino, Helena, decidió visitar Jerusalén para buscar todas estas reliquias.

Se dice que ella encontró partes de la Cruz donde murió crucificado Cristo y también el lugar donde fue enterrado y resucitó.

Sea como fuere, los hombres de Constantino tumbaron gran parte de la estructura de la tumba y solo mantuvieron un cubo de piedra que identificaron como la tumba de Jesucristo. Este fue rodeado por un pequeño edificio, luego se construyó una iglesia más grande que permaneció intacta hasta el año 1009 cuando el califa fatimí Al-Hakim ordenó su destrucción.

Durante toda su historia, Jerusalén vivió muchas guerras y conflictos en los cuales la iglesia fue reconstruyéndose varias veces hasta tomar la forma que tiene en la actualidad.

Pero ¿y si Jesús no fue enterrado allí? O peor aún, ¿y si Jesús no murió en la cruz y fue enterrado en lugares lejanos de su tierra natal?

Pero este no es el único lugar donde los creyentes de Jesucristo afirman que fue enterrado el Mesías. A pocos metros del Santo Sepulcro, hay otro lugar que podría ser considerado también como la verdadera tumba de Jesús.

Se le conoce como la Tumba del Jardín, y quienes defienden esta posibilidad son, en su mayoría, miembros de la iglesia protestante y evangélica.

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La tumba fue descubierta en 1867 al norte de la Puerta de Damasco. Pero fue en 1883 cuando el general inglés Charles Gordon, uno de los grandes héroes británicos y gran creyente, visitó el lugar y se convenció de que este era el sitio donde fue enterrado y donde resucitó Jesús.

Según los defensores de la autenticidad de esta tumba, son muchos los factores históricos que respaldan su autenticidad. En primer lugar, es una tumba judía-romana que data del siglo primero.

Además, se encuentra en una colina cuya forma natural recuerda a un cráneo, que era el nombre del monte donde murió Jesús, también llamado Gólgota, que significa “Cráneo” en arameo. También está ubicado en las afueras de la ciudad, como señala el relato bíblico, y por último, hay un jardín cerca de ella, como dice el evangelio de San Juan, capítulo 19, versículo 41: “En el lugar donde crucificaron a Jesús había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo donde todavía no habían puesto a nadie”.

Es muy difícil saber si uno ha encontrado la tumba de Jesús debido a que, para las religiones cristianas, Jesús murió, pero también resucitó en ese lugar.

Es decir, ¿cómo saber si una tumba es la de Jesús si no hay restos de un cuerpo qué analizar? ¿Pero qué sucedería si Jesús no resucitó y no solo es hallada su tumba, sino también sus huesos? En el 2007, el reconocido director de cine James Cameron sorprendió al mundo al producir un documental titulado “La tumba perdida de Jesús”, en el que anunciaba el hallazgo de un grupo de osarios que parecía pertenecer a la familia del nazareno, incluido él mismo.

El documental se hace eco de la historia que una vez que Jesús fue llevado a la tumba dada por José de Arimatea, los discípulos sacaron su cuerpo en secreto para darle un enterramiento permanente en una tumba familiar.

Tiempo después, sus huesos fueron colocados en un pequeño ataúd de piedra, llamado osario, y fue colocado junto con los otros osarios de su familia.

La tumba, descubierta en 1980, se encuentra ubicada en la localidad de Talpiot, al sur de Jerusalén. Allí se encontró diez osarios, seis de los cuales tenían inscripciones en las que detallaban los nombres de las personas fallecidas.

Una de las inscripciones decía: “Yeshua bar Yehosef” o “Jesús, hijo de José”. Pero eso no es todo. Los cinco osarios restantes tenían los nombres de María (Maríah); Yoshe (José), que podría ser el hermano de Jesús; Matithyahu (Mateo), un nombre muy común en la familia de María; Yehudah Bar Yehshúah (Judas, hijo de Jesús); y Mariamne he Mara (Mariamne, la maestra), que algunos especulan pudo tratarse de María Magdalena.

Los escépticos mencionan que muchos de estos nombres eran muy comunes en la época.

El investigador Richard Bauckham, en su libro “Jesús y los testigos”, asegura que, de 2.625 nombres masculinos registrados en textos e inscripciones de la época, el nombre de Jesús aparece en 99; José aparece en 218 y María, entre 328 nombres femeninos, aparece en 70.

¿Sin embargo, cuántas son las probabilidades que los nombres de la sagrada familia aparezcan juntos en una misma tumba? ¿Es probable que no haya resucitado como dicen las Escrituras y que su cuerpo se encuentre enterrado en algún lugar de Jerusalén?

Sin embargo, hay otras tumbas que claman ser las verdaderas tumbas de Jesús.

Estas se basan en la teoría polémica que Jesús no falleció en la cruz, sino que huyó hacia otros territorios.

Uno de los que defendió esta hipótesis es el investigador y escritor español Andreas Faber-Kaiser, quien en 1976 publicó su controvertido libro: “Jesús vivió y murió en Cachemira”. En esta obra, el autor baraja la posibilidad que Jesús, si bien fue crucificado, no murió en la cruz, sino que pudo ser bajado de ella antes de morir y luego de que sus heridas fueran sanadas, viajó al este junto con su madre María, para buscar las tribus perdidas de Israel.

Se dice que Jesús vivió en la India, tuvo esposa, hijos y descendencia. Murió a una edad superior a los 100 años y fue sepultado en Srinagar, la capital de Cachemira.

Pero, ¿qué hechos históricos sustentan esta teoría?

Muchos libros antiguos como el Tariki-I-Kashimir o el texto hinduista Bhavishya Mahapurana hablan de la existencia de un místico llamado Yuza Asaf que realizaba curaciones milagrosas, predicaba sobre el amor al prójimo y según los relatos era considerado profeta, hombre piadoso y santo.

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Lo interesante de este hombre es que realizaba curaciones milagrosas, predicaba sobre el amor al prójimo y, según los relatos, era considerado profeta, hombre piadoso y santo.

Lo interesante de este personaje es que solía mostrar al público heridas que tenía en las manos y los pies que podrían tratarse de las marcas que le dejaron los clavos de la cruz.

Aquí Jesús habría vivido y casado con una mujer llamada Marjan y habrían tenido descendencia, la misma que aún vive en esa localidad. Al morir, se erigió una tumba que es conocida con el nombre de Rosabal, debido a que Rauza es el nombre que se le da a la tumba de los profetas.

Pero si la presencia de Jesús en la India resulta difícil de creer para muchos, hay quienes creen que la verdadera tumba de Jesús se encuentra en la localidad de Shingo, en la prefectura de Aomori en Japón.

Aquí se cuenta la historia de que Jesús no fue crucificado, sino que fue su hermano, llamado en japonés Isukiri, quien tomó su lugar en la cruz.

Cuentan que Jesús huyó de Jerusalén con dos reliquias, una era la oreja de su hermano fallecido y la otra, un mechón de cabello de María.

Aquí Jesús habría vivido y casado con una mujer llamada Marjan y habrían tenido descendencia, la misma que aún vive en esa localidad. Al morir, se erigió una tumba que es conocida con el nombre de Rosabal, debido a que Rauza es el nombre que se le da a la tumba de los profetas.

Viajó hacia el este hasta que llegó a Japón, donde vivió como agricultor hasta la edad de 109 años, se casó y tuvo tres hijas.

En el lugar se pueden ver un montículo de tierra marcado con una cruz señalando el lugar donde reposarían los restos de Jesús o Daitenku Taro Jurai, como es llamado en Japón.

Los descendientes de Cristo serían la familia Sawaguchi. Los especialistas consideran este relato como una mera leyenda urbana y no le dan ningún tipo de valor histórico, sin embargo, cada año acuden a este lugar 20 mil peregrinos y turistas para venerar esta tumba.

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