La historia del monstruo de las 21 caras

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En esta entrada te presento la historia del monstruo de las 21 caras, un crimen de alto impacto que sucedió en Japón a mediados de los años 80.

La capacidad de una o varias personas para aterrorizar a todo un país, su reto público a las autoridades, saliendo victoriosos, y el suicidio de su frustrado perseguidor.

Estos ingredientes integran u sazonan a uno de los misterios sin resolver más duraderos de la historia de Japón.

Lo que comenzó con un acto criminal sin consecuencias debido a lo que aparentaba ser la torpeza de unos delincuentes aficionados.

monstruo de las 21 caras 1

Las circunstancias hicieron pensar que el principio de esta historia sería un caso aislado de fácil resolución, pero todo el mundo se equivocó.

La ira de una persona extremadamente inteligente fue desatada.

Estaba furiosa por el imperdonable error cometido por su grupo, y decidió demostrar a Japón, de lo que era capaz.

Fue así como nació, el monstruo con 21 caras.

El 18 de marzo de 1984, dos hombres armados entraban en casa de una anciana en la localidad japonesa de Osaka.

La pobre anciana fue obligada a dirigirse al vecino domicilio donde vivía su hijo y abrirles la puerta con su llave.

Su hijo era Katsuhisa Ezaki, director general de industrias Glico, dedicada a la fabricación de golosinas y dulces, y a punta de pistola fue secuestrado.

monstruo de las 21 caras 2

Un día más tarde los captores comunicaron sus tremendas exigencias: Un billón de yenes, unos 9,000 millones de dólares, más 100 kilos de lingotes de oro, a cambio de su vida.

Tres días después el 21 de marzo el sr Ezaki se libraba de sus ataduras y huía de una nave industrial situada en Ibaraki.

La policía subestimo al monstruo de las 21 caras

Las pretensiones disparatadas y la chapuza de que se les escapara el prisionero hacían pensar en una banda de aficionados o locos que pronto caerían, pero la historia, en ocasiones, es caprichosa.

La investigación no dio frutos y al mes siguiente tres coches del estacionamiento de dirección de la compañía resultaban destruidos en un incendio provocado.

Entonces comenzó el chantaje con base en cartas amenazadoras, firmadas como el monstruo con 21 caras, adheridas a envases de productos químicos.

El monstruo de las 21 caras

En una de ellas decía haber envenenado con cianuro diversos productos de la empresa y haberlos dejado en estantes de comercios.

La compañía debió retirar toda su producción del mercado y destruirla, causando unas pérdidas millonarias y más de 400 despidos.

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Sintiéndose seguro continuó con su extorsión.

Incluso con cartas aparecidas dentro de la misma empresa y además inició el juego de las cartas a la prensa y a la policía disparando un reto abierto e incluso dando pistas de quien era.

«Queridos policías estúpidos. No mintáis.
Todos los crímenes comienzan con una mentira como decimos en Japón. ¿No lo sabían? Parecen estar perdidos. ¿Me permiten ayudarles?
Les daremos una pista. Entramos en la fábrica por la puerta principal. La máquina de escribir que utilizamos es una Panwriter. El recipiente de plástico utilizado lo encontramos en la basura. El Monstruo con 21 caras»

La policía completamente confusa no sabía si era a un hombre o a varios a los que buscaba.

Y en medio de todo el alboroto una carta, quizás por haber satisfecho un rescate, fue recibida el 26 de junio por la policía:

«Perdonamos a Glico».

Comienza el gran chantaje del monstruo de las 21 caras

Inmediatamente después otras empresas de dulces y de alimentación comenzaron a ser chantajeadas.

La policía tendió trampas para capturar al o a los chantajistas.

Pero de alguna manera se las arreglaban para escabullirse y desaparecer ante el cerco de la policía.

Un coche usado por estos fue encontrado con una radio sintonizando las frecuencias policiales para conocer sus movimientos.

Frustrada y con las ventas de alimentos derrumbadas la policía publicó un retrato robot de un sospechoso en enero de 1985 pero no dio resultado.

La terrible tragedia que ocasiono este caso

El 7 de agosto de 1985 el superintendente Yamamoto de la policía de Shiga y uno de los máximos responsables de la investigación se rociaba con gasolina y se inmolaba pereciendo entre una bola de fuego para salvaguardar su honor por las críticas recibidas.

El 7 de agosto de 1985 el superintendente Yamamoto de la policía de Shiga y uno de los máximos responsables de la investigación se rociaba con gasolina y se inmolaba pereciendo entre una bola de fuego para salvaguardar su honor por las críticas recibidas.

El monstruo de las 21 caras reaccionaba con una carta riéndose de él mientras las extorsiones a empresas de alimentación se sucedían por todo Japón.

Al final triunfante al no haber sido detenido y seguramente tras obtener grandes sumas por sus extorsiones el monstruo de las 21 caras anunciaba que ponía fin a sus actividades y se mostraba molesto por imitadores que estaban surgiendo.

Hoy día, 35 años más tarde, el caso continúa sin respuestas.

Un activista medioambiental, Manabu Miyazaki, fue detenido en relación con los hechos, pero fue puesto en libertad por falta de pruebas.

Investigaciones más profundas apuntaban a grandes estructuras criminales.

Presentándose como principal sospechosa a la Yakuza.

La mafia japonesa, y en concreto que estas actividades habrían formado parte de la guerra Yama-Ichi entre los grupos Yamaguchi-gumi e Ichiwa-kai.

Estos grupos se enfrentaron en guerra abierta con frecuentes atentados, extorsiones y ejecuciones.

Hasta fueron contabilizados entre estas facciones justo en esa época.

Otra investigación independiente mostraba vínculos con los servicios secretos norcoreanos como forma de desestabilizar la economía japonesa, pero cuenta con muchísimas más probabilidades la teoría de la yakuza.

Según otra teoría popular fue achacada a sospechosos movimientos bursátiles encontrándose grupos que compraban enormes cantidades de acciones cuando estaban completamente hundidas y obteniendo beneficios espectaculares al anunciar el monstruo con 21 caras el sorpresivo perdón a esas empresas.

De cualquier forma, el monstruo con solo él o ellos, saben la verdadera identidad de quién aterrorizó a Japón durante año y medio.

Y derrumbó las ventas de alimentos nacionales causando unas pérdidas de cientos de millones de dólares de aquella época.

El juego al que sometió a la policía y medios de comunicación le dieron una repercusión increíble.

También este juego ayudo a que se le hiciera un daño demoledor a la economía del país del sol naciente.

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1 comentario en «La historia del monstruo de las 21 caras»

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