El lugar más peligroso del mundo 2022

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El lugar más peligroso del mundo es una pequeña isla frente a la costa de Sao Paulo, Brasil

Podría ser un destino turístico por la belleza del lugar, pero está prohibido poner un pie en su territorio.

Es que este sitio denominado el lugar más peligroso del mundo está repleto de serpientes que podrían generar una muerte dolorosa.

El lugar más peligroso del mundo 2022

A continuación, te invitamos a conocer la Isla de Quemada de Grande y una víbora muy especial que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo.

La Isla de Quemada de Grande, también conocida como Isla de las Cobras, pertenece a Brasil y se encuentra a 33 kilómetros de la costa, a la altura de las ciudades de Peruíbe e Itanhaém.

Además, está a unos 150 kilómetros de la ciudad de Sao Paulo, uno de los conglomerados urbanos más poblados del mundo.

En su máxima extensión tiene 1500 metros de un lado y 500 del otro y cuenta con un área de 43 hectáreas.

Similar a la Ciudad del Vaticano, que tiene 44 hectáreas de superficie. Sin embargo, las similitudes se agotan ahí.

Es que el Vaticano es el país que más turistas recibe del mundo en relación a su población.

Y la Isla de Quemada de Grande… bueno, no vive nadie allí y está prohibido visitarla, ya que es uno de los lugares más peligrosos del mundo.

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Esto se debe a la presencia de la bothrops insularis.

Ese es el nombre científico de una peligrosa víbora conocida también como serpiente de la isla de Quemada de Grande. Puede medir hasta 120 centímetros y es una especie endémica.

Es decir, no se encuentra en ningún otro lugar del mundo.

bothrops insularis

Pero, ¿por qué solo en este lugar nos encontramos con esta víbora?

Para comprenderlo, tenemos que trasladarnos hasta la última glaciación, hace unos 10,000 años.

Hasta ese momento, este territorio estaba unido al continente. Pero se produjo una subida del nivel del mar, por lo que se formó la isla de Quemada de Grande .

En ese entonces, quedaron algunas víboras aisladas que evolucionaron de una forma distinta a las del continente.

Como no era fácil conseguir presas, las víboras comenzaron a subir a los árboles.

Las aves que pasaban por allí se convirtieron en sus blancos preferidos.

Pero un desarrollo clave les permitió sobrevivir: su veneno, que es cinco veces más potente que el de sus primas del continente.

El ejemplar que nos encontramos en el sur de Brasil y en partes de Paraguay y Argentina es la bothrops jararaca. En estos dos países se la conoce vulgarmente como yarará.

Si bien se calculaba hace un tiempo que había unas 4,000 de estas víboras, actualmente se cree que son alrededor de 2,000.

Esto hace que haya hasta una víbora por metro cuadrado en la isla de Quemada de Grande .

Aunque observarlas no es tan fácil, ya que pueden camuflarse bien en el ambiente selvático.

Si se mantuviera esta proporción en todo el planeta estaríamos bastante complicados.

Habría más de 700,000 millones de estas víboras.

De forma simplificada, habría 100 serpientes de la isla de Quemada de Grande por cada habitante de la Tierra.

Aunque, claro, habría que cambiarle el nombre, ya que sería una serpiente de todo el mundo.

En la actualidad, esta especie está en peligro crítico de extinción, ya que no hay en ningún otro hábitat y corre peligro de endogamia.

La degradación de la isla de Quemada de Grande y diversas enfermedades también colaboraron a que cayera a la mitad la población de estas serpientes.

El factor extra que explica esta cuestión son los cazadores ilegales.

Cada ejemplar de estas víboras es muy codiciado, y puede pagarse entre 10,000 y 30,000 dólares.

Es que, así como el veneno es mortífero y podría generar una muerte dolorosa, también tiene usos medicinales.

Es tan peligroso el veneno que podría derretir carne humana y provocaría necrosis de tejidos, insuficiencia renal y hemorragias cerebrales e intestinales.

Pero las proteínas que lo componen se usan para medicamentos contra la hipertensión y enfermedades coronarias, lo que hace que potencialmente pueda ser usado como medicamento.

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Diversos laboratorios investigan esta sustancia única.

Si luego de conocer el peligro que existe en la isla de Quemada de Grande alguien se quiere aventurar y arriesgarse, debe saber que ni siquiera hay agua potable.

Un eventual náufrago que llegue a la isla de Quemada de Grande no solo deberá lidiar contra miles de víboras, sino que además dependerá del agua de lluvia para poder hidratarse.

Esto explica, claro, que no haya población estable en la actualidad.

Pero no siempre fue así, porque el faro de la isla era manual. Pero ya en 1918, consciente del peligro de la isla de Quemada de Grande, la Armada brasileña lo automatizó.

Actualmente, una vez por año un grupo de militares visita la isla de Quemada de Grande para ocuparse del mantenimiento del faro.

Por fuera de estas personas, es realmente muy difícil llegar a la isla de Quemada de Grande .

Para hacerlo hay que contar con un permiso de las autoridades brasileñas.

No se expide a civiles curiosos, claro, sino a personas que tengan algún interés científico.

Por el riesgo que conlleva la visita es obligatorio viajar con un médico, que debe tratar cualquier picadura que se produzca ahí mismo.

En este sentido también se puede explicar el nombre de la isla de Quemada de Grande.

Se cree que se hizo una gran quema en la isla para lidiar contra las serpientes, y que la idea sería que luego crecieran plátanos.

Sin embargo, las víboras resistieron y los planes de generar alimento y poblar el lugar fracasaron.

Para colmo, ni siquiera es fácil desembarcar.

La costa está llena de rocas y acantilados y está lejos de tener un puerto natural.

Los pobladores de la zona son los más conscientes de los peligros de la isla.

Incluso cuentan distintas historias sobre naufragios y finales trágicos, aunque es difícil discernir si son leyendas o si hay un rigor histórico.

Sí se tiene registro de dos naufragios.

Uno se produjo en 1893 y fue el buque Río Negro. Pesaba 450 toneladas y chocó contra la isla debido al mal tiempo.

El otro fue el buque Tocantins en 1933. Tenía un peso de 4,000 toneladas y su hundimiento no generó víctimas fatales.

Por la claridad del agua de la zona pueden verse ambos barcos desde la superficie, ya que se encuentran a entre 15 y 40 metros de profundidad.

Hasta aquí la historia de la Isla de Quemada de Grande y las increíbles serpientes que la habitan.

Con la compañía de un médico, ¿te animarías a visitarla? Déjanos tu comentario más abajo.

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