Bitcoin City El Salvador, ciudad del futuro

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En esta entrada te damos a conocer Bitcoin City, la apuesta más riesgosa, y a tratar de averiguar qué es lo que sucede con el presidente de El Salvador.

Se presentó como el proyecto de una ciudad sustentable, con bajos impuestos y basada en la tecnología.

Sin embargo, detrás de las celebraciones se encuentran grandes interrogantes.

En el municipio de Conchagua, frente al Golfo de Fonseca, está planeado que se construya Bitcoin City.

Bitcoin City El Salvador, ciudad del futuro

Una ciudad sustentable, con muy bajos impuestos, con energía limpia y financiada mediante criptomonedas.

Ese fue el plan que presentó Nayib Bukele, presidente de El Salvador, en noviembre de 2021, durante su presentación en inglés y desde la ciudad de Miami.

Si bien no existen grandes precisiones sobre los plazos de construcción ni de cómo será exactamente, tiene algunas características que la distinguen de la norma.

Por empezar, el modo de financiamiento: se emitirán bonos en el mercado de criptomonedas.

Se estima que serán necesarios más de 15,000 millones de dólares para la infraestructura de la ciudad.

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Al tipo de cambio actual, alrededor de 300,000 bitcoins.

A nivel urbano, contará con áreas residenciales, comerciales, de servicios, lugares de entretenimiento, un puerto y un aeropuerto.

El proyecto comenzaría en 2022.

Otra de las novedades planteadas en Bitcoin City es la cuestión energética.

Se utilizará el volcán Conchagua para generar energía geotérmica.

Se trata de una fuente renovable y limpia, por lo que el proyecto se anunció como sustentable y amigable con el medio ambiente.

Existe otra cuestión más que hace diferente a Bitcoin City, la impositiva.

Solo tendrá uno, el impuesto al valor agregado.

A contramano, no habrá impuestos sobre la renta, las ganancias, la propiedad, las contrataciones ni tasas municipales.

El anuncio de Bitcoin City es sin dudas una novedad por todas estas cuestiones.
Sin embargo, despertó algunos interrogantes.

El 7 de septiembre de 2021, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en adoptar al bitcoin como moneda de curso legal.

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De esta forma, la criptomoneda se sumó al dólar estadounidense, la otra moneda utilizada en el país centroamericano.

La medida había sido aprobada tres meses antes por la Asamblea, lo que despertó la atención en todo el mundo.

A partir de allí, desde varios organismos expresaron sus dudas en torno a esta medida.
Por ejemplo, la volatilidad.

El precio del bitcoin es especialmente cambiante, por lo que atenta contra la previsibilidad que necesita un estado nacional.

En octubre de 2021, Bukele anunció que se construiría un hospital veterinario ya que subió el precio del bitcoin, por lo que había un “sobrante” de 4 millones de dólares.

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Pero, ¿Qué pasa con las cuentas públicas si baja el precio de la criptomoneda, algo que ha sucedido varias veces?

El segundo punto es la cuestión energética.

Cada año, la producción de bitcoin a nivel mundial genera la misma cantidad de dióxido de carbono que países enteros como Chile o Bélgica.

Es decir, es un gran problema para el calentamiento global.

El proyecto para utilizar energía geotérmica puede ser una solución, pero por el momento no se realizó.

De hecho, El Salvador es un país con mayor consumo energético que su capacidad ecológica.
Por último, resulta muy llamativa la cuestión impositiva.

Se eligió que en Bitcoin City haya un solo impuesto, el IVA, y es el más regresivo de todos.
Es decir, afecta más a los que menos recursos tienen.

Pero además de la cuestión económica y de las criptomonedas, el anuncio de Bitcoin City nos puede servir para conocer un poco más a Nayib Bukele.

El presidente de El Salvador asumió en 2019 con 37 años de edad.

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A partir de allí sorprendió al mundo por su estilo descontracturado y por su manejo de redes sociales.

Daba indicaciones a sus ministros por Twitter, se sacaba selfies mientras daba el discurso ante la ONU, lucía su gorra dada vuelta y daba entrevistas a youtubers.

Y lo cierto es que el público lo acompañó.

Las encuestas de opinión marcaban índices de aprobación de más del 80%.

Incluso en medio de la pandemia, cuando muchos gobernantes veían caer sus indicadores, Bukele se mantuvo a tope.

Esto se comprobó en las elecciones legislativas de 2021, cuando obtuvo un fuerte respaldo en las urnas, lo que le permite contar con una amplia mayoría en la Asamblea.

Sin embargo, existen algunos elementos que generaron dudas por el daño al sistema democrático.

Así lo han denunciado organizaciones no gubernamentales y periodistas, tanto de El Salvador como del extranjero.

Uno de los primeros llamados de atención se produjo a principios de 2020, cuando irrumpió en el parlamento con el apoyo de fuerzas militares.

En ese momento, no contaba con mayoría en el cuerpo y quería ejercer presión para que le aprobaran una ley.

Bukele ingresó en el recinto y tomó literalmente el lugar del presidente de la Asamblea, lo que significó un evidente avance sobre otro poder del estado.

Ya en 2021, y con el poder legislativo a su favor, Bukele comenzó una avanzada sobre la justicia.

Promovió una ley que jubila a los jueces mayores de 60 años o con 30 años de carrera.

Los opositores y la prensa sostienen que se trata de una purga y que quiere nombrar a magistrados afines.

De hecho, esto fue lo que sucedió en la Corte Suprema: la Asamblea aliada a Bukele destituyó a los jueces que la integraban.

El impacto de la medida fue inmediato.

Los nuevos miembros habilitaron la reelección presidencial, lo que está expresamente prohibido en la constitución de El Salvador.

De este modo, Bukele estaría habilitado a presentarse a un nuevo mandato en 2024, cuando finalice el actual.

Estas medidas provocaron la reacción de opositores y de la prensa y hasta se produjeron algunas protestas callejeras, a pesar de que Bukele continúe con alta popularidad.

Ante esta situación, el propio presidente ironizó sobre el tema y modificó su biografía de Twitter a “Dictador de El Salvador”, y luego a “Dictador más cool del mundo mundial”.

Hacia el futuro, el analista advierte sobre los problemas que puede haber si continúa en la misma senda.

El discurso de Nayib Bukele ha sido atractivo ya que ha capitalizado el descontento de la población.

Y en ese contexto, un liderazgo carismático, disruptivo como el de Bukele resulta atractivo.
Sin embargo, no es nada novedoso.

Hemos visto liderazgos carismáticos en toda la región, que vienen a acabar con el status quo, a proponer una nueva narrativa y terminan lamentablemente en experiencias autoritarias.

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